Starbucks: el viaje a Milán que convirtió una tienda de café en grano en una cadena de cafeterías
Starbucks nació en 1971 vendiendo café en grano en un mercado de Seattle. Un empleado volvió de Italia con una idea que los dueños no quisieron. Se fue, la probó por su cuenta y acabó comprando la empresa.
Café para llevar a casa
En 1971, tres amigos abrieron Starbucks en el mercado de Pike Place, en Seattle. Vendían café en grano de calidad, té y especias. No servían cafés: el cliente se llevaba el grano a casa.
Lo que vio en Milán
Howard Schultz trabajaba para la empresa cuando, en 1983, viajó a Milán. Allí vio algo que en Estados Unidos no existía: bares de café en cada esquina, donde la gente se paraba, charlaba y volvía cada día. Quiso llevar esa idea a Seattle.
Los dueños de Starbucks no lo vieron claro: querían seguir vendiendo grano. Schultz se marchó en 1985 y abrió su propia cafetería, Il Giornale. Funcionó. En 1987 compró Starbucks por 3,8 millones de dólares, la unió a su negocio y empezó a abrir cafeterías.
Cuando no le dejaron probar su idea dentro, la probó fuera. Y luego compró la empresa.
Qué se lleva un fundador de hoy
- Viaja y fíjate en cómo trabajan otros: muchas ideas ya existen en otro país.
- Si no te dejan probar algo, pruébalo en pequeño por tu cuenta.
- Vender una experiencia puede valer más que vender el producto solo.