Loewe: un taller de piel de una calle de Madrid que acabó sirviendo a la Casa Real
En 1846, un grupo de artesanos del cuero abrió un taller en la calle del Lobo, hoy Echegaray, en pleno Madrid. Un comerciante alemán le dio su apellido y, medio siglo después, el rey lo nombró proveedor de la Casa Real.
Un taller en el centro de Madrid
En 1846, varios artesanos especializados en la piel trabajaban juntos en un taller de la calle del Lobo, la que hoy se llama Echegaray, a dos pasos de la Puerta del Sol. Hacían bolsos, carteras y artículos de cuero a mano, uno por uno.
Un apellido alemán
En 1872 llegó Enrique Loewe Roessberg, un comerciante alemán, que se unió a aquellos artesanos y agrupó el negocio bajo su nombre. El oficio siguió siendo el mismo; lo que cambió fue que ahora tenía una marca detrás.
Proveedor de la Casa Real
En 1905, el rey Alfonso XIII concedió a su hijo, Enrique Loewe y Hinton, el título de proveedor de la Casa Real. Para un taller de piel era el mejor sello de calidad posible, y le abrió las puertas de la clientela más exigente del país.
El oficio lo pusieron los artesanos. El nombre, un comerciante. Hacía falta lo uno y lo otro.
Qué se lleva un fundador de hoy
- Un oficio bien hecho necesita un nombre que la gente recuerde.
- Unir fuerzas con otros que saben lo mismo que tú puede valer más que competir con ellos.
- El reconocimiento de un cliente importante abre puertas que la publicidad no abre.